15 julio 2012

El descontento crece en una España ahogada por los recortes y la crisis

MADRID. AFP. El anuncio de un nuevo plan de recortes que entre otras medidas reducirá sueldos a los funcionarios y aumentará el IVA está haciendo crecer todavía más el descontento de los españoles, ahogados desde 2010 por sucesivos planes de ajuste y por una crisis que parece no tener fin.


Cada día trae sus malas noticias y el pasado viernes el gobierno aprobó un plan de recortes sin precedentes para reducir el gasto público en 56 mil 440 millones de euros, tal y como había anunciado el miércoles el ejecutivo de Mariano Rajoy.

Pero el objetivo es recortar 65 mil millones de euros hasta 2014, de manera que para encontrar los ocho mil 500 millones que faltan se necesitarán nuevas medidas, como un probable aumento del precio de la electricidad que afectará a empresas y consumidores.

El futuro augura así nuevos sacrificios tras el anuncio del aumento del IVA, que no sólo afecta a las familias, con muchas dificultades para llegar a final de mes en un país donde uno de cada cuatro activos está en paro, sino también a sectores como los del turismo o el automóvil.

Frente a esta situación los españoles que salen a la calle son cada día más numerosos.

Desde el anuncio del nuevo plan, los funcionarios ya han salido varias veces a la calle para protestar contra la supresión de la paga extra de Navidad y de algunos días libres, nuevos sacrificios que se suman al recorte de sus sueldos en un 5% en 2010 (desde entonces están congelados).

Movilización de los sindicatos. Los dos principales sindicatos, CCOO y UGT, ya han anunciado una nueva jornada de movilización para el jueves y no descartan una huelga general en septiembre.

Según los sindicatos, estas medidas afectan directamente a la clase media y a los más frágiles y "no son la hoja de ruta para salvar a España" sino que van a hundir al país todavía un poco más en la recesión.

"Jugar con el verano, la apatía, el miedo y la tendencia a la resignación" de la gente seguirá alimentando la indignación de los españoles, advirtió el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo.

El dirigente sindical propone un referéndum sobre las medidas que podría ser una alternativa "a la contestación pura y dura en la calle, a las huelgas y a las manifestaciones".

Los sindicatos aseguran que quieren evitar los enfrentamientos violentos, como los del pasado viernes en una manifestación de los indignados contra los ajustes o los del miércoles pasado en la marcha de los mineros, que protestan por los recortes de las subvenciones al sector.

El pasado 29 de marzo también hubo enfrentamientos con la policía en Barcelona en la huelga general contra la reforma laboral.

Por el momento son minoritarias las manifestaciones que desembocan en enfrentamientos, como los que se vivieron en las concentraciones de mineros. Pero los españoles podrían acabar perdiendo la paciencia.

Aunque el gobierno repite que estos sacrificios son necesarios para salvar al país, los españoles sufren desde 2010 sucesivos planes de austeridad provocados en gran parte por el estallido de la burbuja inmobiliaria que llevó a España a una crisis económica sin precedentes.

El sentimiento de injusticia se agrava todavía más con el anuncio de una ayuda europea a los bancos españoles de hasta 100 mil millones de euros que no conllevará ninguna sanción para los banqueros.

"No veo futuro. No tenemos trabajo. Nos están dejando sin sanidad y sin educación", dice María Jimena, una joven de 25 años que acaba de terminar la carrera de periodismo.

Pedro Hernández, un jubilado de 67 años, que vino a manifestarse el viernes, denuncia por su parte que "no se puede tolerar lo que están haciendo, todos estos recortes, funcionarios, parados".

"Y espera a ver si los jubilados no somos los siguientes", asegura.

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