15 mayo 2013

Un niño muere de neumonía cada 20 segundos en el mundo



 
Cada 20 segundos, un niño muere por neumonía en algún lugar del mundo: según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente esta enfermedad se cobra la vida de 1,4 millones de chicos menores de cinco años. A estos decesos, se suman los registrados en la población de adultos mayores, cifra que asciende al 10% de los infectados.


“La neumonía es una infección pulmonar que puede causar una enfermedad leve o grave en personas de todas las edades, aunque existen ciertos grupos de individuos que tienen mayor probabilidad de contraerla”, explica la doctora Hebe Vázquez, médica infectóloga de Fighting Infectious Diseases in Emerging Countries (FIDEC, por sus siglas en inglés) y la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (FUNCEI).

Entre ellos, se encuentran los niños menores de cinco años, los adultos de 65 o mayores, y las personas con ciertos factores de riesgo, como alcoholismo, tabaquismo, malnutrición o desnutrición, diabetes y otras enfermedades crónicas respiratorias, cardíacas, hepáticas o renales.

También se ven más expuestos a contraerla quienes tienen disminuidas sus defensas debido a ciertas patologías o al uso de medicamentos, aquellos que siguieron tratamientos con corticoides sin control adecuado o con antibióticos de amplio espectro por más de siete días, y el personal que trabaja en geriátricos u otras instituciones de salud.

En general, la neumonía es el resultado de una infección por una bacteria o virus. Sin embargo, en la mitad de los casos no es posible identificar al microorganismo responsable.


Cómo se previene esta enfermedad

Hoy existen varias vacunas para prevenir la neumonía causada por el neumococo. “Son seguras y efectivas, están recomendadas para ciertos grupos de niños y adultos, y pueden aplicarse en cualquier momento del año”, destacó Vázquez.

En Argentina, la vacuna antineumocócica conjugada PCV13 se incorporó al Calendario Nacional de Vacunación y la reciben en forma gratuita los niños de hasta dos años y los chicos de entre 24 y 59 meses que presentan factores de riesgo. También pueden recibirla los adultos a partir de los 50 años, pero sólo en el ámbito privado.

Por otra parte, la vacuna polisacárida PPSV23 está aprobada para su uso a partir de los dos años de vida en los grupos de riesgo. Se aplica sin costo en el sector público a los mayores de cinco años que presentan patologías que predisponen a la neumonía –como diabetes, enfermedad pulmonar crónica y afecciones cardiovasculares–, y a todos los adultos mayores de 64. Ambas vacunas pueden administrarse en forma combinada, sólo bajo indicación médica.

La vacuna antigripal también es importante para prevenir la neumonía. Puede aplicarse en simultáneo con alguna de las vacunas antineumocócicas, pero en distinto brazo. Otra medida efectiva es la inmunización contra la tos convulsa, dentro de la prevención de las infecciones respiratorias.

Asimismo, resulta clave adoptar buenas prácticas de higiene: lavarse las manos con frecuencia, toser o estornudar cubriéndose la boca con un pañuelo de papel, el codo o una manga, y limpiar las superficies duras que se tocan con regularidad. Además, es fundamental no fumar y limitar la exposición al humo de cigarrillo, y tratar y prevenir las enfermedades predisponentes, como la diabetes y el VIH.

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