28 noviembre 2012

Kim Kardashian Negocia Con Dios El Final Del Conflicto Palestino-Israelí


Ser Kim Kardashian -es decir, ser una mujer que ha alcanzado cotas inéditas de fama e influencia gracias a un reality que protagonizó solo por haberse acostado con un jugador de baloncesto en un vídeo que luego se filtró por Internet- tiene sus responsabilidades. Hay que ir a actos y fiestas por los que te pagan varios cientos de miles de dólares. Hay que mimar esas docenas de marcas que patrocinan tu fama sin que hayas, en realidad, hecho nada.
Hay que pelear porque los tabloides comenten lo poco que quieres salir en los tabloides. Y también, no lo obviemos, hay que velar por la paz mundial.
Esto último es una parte fundamental del proceso de todo famoso estadounidense desde que existe Twitter. Es importante pero no trabajoso: consiste, en líneas generales, en avisar al resto del mundo de que ya se encarga el famoso de intermediar entre Dios y la raza humana, que no teman, que ya está mandando él sus oraciones a los afectados por una u otra tragedia, lo cual debe ser más efectivo que efectuar donaciones. La costumbre empezó más o menos cuando un terremoto asoló la región japonesa de Tohoku y seres humanos de la categoría espiritual de Khloe Kardashian (hermana pequeña de Kim), P Diddy o 50 Cent crearon el hashtag #prayforjapan (#rezadporjapón). Vale que después murieron más de 20.000 personas y el reactor de Fukushima protagonizó la segunda peor crisis nuclear de la historia. Pero el gesto estuvo ahí. Por ellos, se desprende de él, no fue.
Sin embargo, es posible que la expresión más problemática de este hábito, muy propio de un pueblo formalmente laico pero lingüísitcamente incapaz de expresar sentimientos trascendentales de forma coloquial sin mencionar a una deidad, haya llegado estos días de la mano de Kardashian.

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