24 noviembre 2012

Navegó de Turquía a Reino Unido por su amor y ella lo deportó



En 2005, Ramazan Noyan Culum estaba en Chipre cuando fue a comer a un restaurant donde trabajaba una joven británica, Courtney Murray. Quedó totalmente enamorado, pero la mujer no lo correspondió y se negó a aceptar citas. Tiempo después, regresó a Inglaterra, donde más tarde se casó.

Pero Culum, de 38 años y ex director de una empresa de telefonía celular, no se resignó. Quedó prendido de aquellas dos ocasiones en que Courtney lo había servido en el restaurante chipriota y la buscó en Facebook hasta encontrarla, en 2011.
“Courtney, aquí voy. Reza por mí”, le anunció en abril desde Bodrum -un puerto de Turquía-, cuando estaba a punto de encarar una travesía quijotesca con la que intentaría conquistar el corazón de su amada.
Solo que ésta no tenía ninguna intención de recibirlo. Y menos cuando se enteró del blog que Culum había abiertopara contar sus peripecias: “Hunger Strike For Courtney Murray” (Huelga de hambre por Courtney Murray). El blog ya ha sido desactivado.
La Odisea
Atravesó el Mar Adriático, el Mediterráneo, los estrechos de Gibraltar y Messina, se detuvo en costas italianas, españolas, portuguesas y francesas antes de encarar el cruce del Canal de la Mancha. Según él mismo escribió, fue “deportado de más países que Osama bin Laden”. En su cuenta personal, fueron nueve veces.
Pero estaba obsesionado. “Querida Courtney, te amo demasiado. El mundo no es bello sin ti. No quiero seguir viviendo sin ti. ¿Te casarás conmigo?”, rezaba la home page de su blog, junto a la foto de la joven.
Paso a paso, su embarcación de 16 pies -extremadamente pequeña para encarar una travesía de 2.500 millas a través de los mares- iba trazando una línea que a menudo se encontraba con inconvenientes legales y naturales que parecían insuperables. “Mi mapa indica que estoy frente a una corriente de agua en contra. No sé qué haré cuando me encuentre con ella”, escribió mientras intentaba llegar a España.
Al tomar conocimiento de su aproximación, Murray se mostró cada vez más preocupada. Primero lo bloqueó en Facebook, pero no alcanzó. Luego probó con mensajes de sus familiares en el blog: “Courtney está casada y muy feliz. Estás asustando a ella y a su familia”, le rogó la tía Florence al marinero. Pero nadie logró desviar su curso.
Finalmente alcanzó el canal de La Mancha y puso rumbo a Plymouth. Pero no pasó de la oficina de inmigración, donde ya estaban alertados. Fue detenido para ser deportado.
Entonces escribió su último post: “Nunca soñé con ser un inmigrante, pero estaba tratando de ganarme el corazón del ángel de mi vida. Ahora estoy en un centro de inmigrantes. Por supuesto, no estoy contento. Te amo. Por favor, perdóname”.

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