03 enero 2013

Los Lentes Que Te Enseñarán Sobre Programación


Los lentes estilo persiana, popularizados por el rapero y seguidor de moda, Kanye West, están en plena transformación: de ser un efímero accesorio, se volverán una ingeniosa herramienta para el aprendizaje tecnológico. Sus fabricantes esperan que gracias a ellos, más personas se animen a aprender el arte de la programación de computadoras.  El Bright Eyes Kit contiene un par de lentes fabricados completamente con placas para circuitos y está salpicado con 174 luces LED adheridas al frente.  “Puedes controlar cada LED individualmente”, explica Daniel Hirschmann, uno de los fundadores de Technology Will Save Us (TWSU), la nueva empresa londinense detrás de la idea.  La pequeña matriz puede mostrar texto en desplazamiento, videos de llamas parpadeantes o generar cualquier imagen en movimiento que el usuario desee.  “Bright Eyes es nuestra misión para convencer a la gente de que aprendan a programar”, dice Hirschmann, quien espera que conforme los dispositivos cotidianos desarrollen la capacidad de enviar y recibir datos –una tendencia que a veces es llamada “el internet de las cosas”— será más importante que sepamos cómo manejarlos y adaptarlos.  TSWU está siguiendo los pasos de la Raspberry Pi, la computadora de 25 dólares diseñada para alentar a los niños a aprender programación. Sin embargo, las centelleantes luces del Bright Eyes Kit son un incentivo adicional: aprendes a programar y luces cool en el proceso.  “Sin el incentivo, no tenemos un argumento convincente, así que pensamos en crear (uno)”, dice Hirschmann.  Lo más importante es que los usuarios pueden elegir qué tanto quieren profundizar en el programa, que va desde una interfaz básica de “arrastrar y soltar” hasta la programación completa, línea por línea.  Conforme la tecnología penetra inexorablemente en cada rincón de nuestras vidas, algunos consideran que tener un entendimiento rudimentario de la programación computacional es indispensable. Para Zach Zimms, uno de los fundadores de Code Academy (un recurso interactivo en línea para aprender programación), se ha vuelto tan importante como aprender a leer.  “La programación es la alfabetización del siglo XXI”, dice Simms. “En una economía en movimiento, en un mundo en el que todo se revoluciona cada vez más gracias a la tecnología, la programación se ha vuelto esencial en la capacitación laboral. Incluso saber de programación básica y algoritmos te ayuda en tu vida diaria”.  A diferencia de la mayoría de los productos de gama alta, Bright Eyes está hecho para ser modificado. Como está hecho en su totalidad con placas para circuitos, los usuarios pueden soldar directamente en ellas componentes como fotorresistores o un micrófono para que reaccione al sonido.  “Una de las primeras cosas que la gente preguntó es si podía reaccionar a la música. Así que agregamos un micrófono como incentivo adicional”, dice Hirschmann.  TWSU es descrita como una “mercería para la tecnología y la educación dedicada a ayudar a la gente a producir tecnología, no solo consumirla”. Bright Eyes es el kit más reciente con el que buscan cerrar la brecha entre la tecnología que poseemos y lo que sabemos acerca de su funcionamiento.  “Todos nos damos cuenta en algún momento de que queremos crear las cosas que nos interesan en la vida”, dice Hirschmann. “No queremos cenas de microondas, nos interesa la comida. La comida es solo un ejemplo de esa revolución de creadores”.  Hirschmann piensa que el desarrollo de los nuevos medios interactivos ha motivado el alejamiento del consumismo característico del siglo XX. “YouTube ha sido uno de los factores que ha precipitado esto”, dice. “De pronto la gente no solo estaba consumiendo medios, los estaba creando”.  Se ha atribuido a este supuesto “movimiento creador” el ser heraldo de una nueva revolución industrial, en la que se llevan a cabo talleres comunitarios de “hágalo usted mismo” que se han ido popularizando, frecuentemente conocidos como hackspaces.  “Efectivamente nos vemos como parte de la revolución creadora”, dice Hirschmann. “Pienso que los hackspaces son fenomenales, pero atienden a una comunidad muy pequeña. Si eres forastero y miras al interior, puede ser un espacio muy intimidatorio. Definitivamente no somos así”.  Hirschmann cree que su kit es más accesible, dirigido a quienes empiezan a experimentar: “Se trata en realidad de abrir las puertas al mundo de la tecnología, entender qué es. Se trata de dar lo suficiente a la gente, hacerlo lo suficientemente fácil para tentarlos a zambullirse, y esperamos que empiecen a nadar”.  TWSU dio una conferencia en un evento de “creadores” la semana pasada en Londres, junto con los creadores de Sugru, héroes locales de la revolución creadora. Daniel Hirscmann piensa que el movimiento está ganando impulso. “Somos parte de esta ola que se está formando. La revolución creadora es como un cambio de paradigmas en tu propia cabeza”.
Los lentes estilo persiana, popularizados por el rapero y seguidor de moda, Kanye West, están en plena transformación: de ser un efímero accesorio, se volverán una ingeniosa herramienta para el aprendizaje tecnológico. Sus fabricantes esperan que gracias a ellos, más personas se animen a aprender el arte de la programación de computadoras.

El Bright Eyes Kit contiene un par de lentes fabricados completamente con placas para circuitos y está salpicado con 174 luces LED adheridas al frente.
“Puedes controlar cada LED individualmente”, explica Daniel Hirschmann, uno de los fundadores de Technology Will Save Us (TWSU), la nueva empresa londinense detrás de la idea.
La pequeña matriz puede mostrar texto en desplazamiento, videos de llamas parpadeantes o generar cualquier imagen en movimiento que el usuario desee.
“Bright Eyes es nuestra misión para convencer a la gente de que aprendan a programar”, dice Hirschmann, quien espera que conforme los dispositivos cotidianos desarrollen la capacidad de enviar y recibir datos –una tendencia que a veces es llamada “el internet de las cosas”— será más importante que sepamos cómo manejarlos y adaptarlos.
TSWU está siguiendo los pasos de la Raspberry Pi, la computadora de 25 dólares diseñada para alentar a los niños a aprender programación. Sin embargo, las centelleantes luces del Bright Eyes Kit son un incentivo adicional: aprendes a programar y luces cool en el proceso.
“Sin el incentivo, no tenemos un argumento convincente, así que pensamos en crear (uno)”, dice Hirschmann.
Lo más importante es que los usuarios pueden elegir qué tanto quieren profundizar en el programa, que va desde una interfaz básica de “arrastrar y soltar” hasta la programación completa, línea por línea.
Conforme la tecnología penetra inexorablemente en cada rincón de nuestras vidas, algunos consideran que tener un entendimiento rudimentario de la programación computacional es indispensable. Para Zach Zimms, uno de los fundadores de Code Academy (un recurso interactivo en línea para aprender programación), se ha vuelto tan importante como aprender a leer.
“La programación es la alfabetización del siglo XXI”, dice Simms. “En una economía en movimiento, en un mundo en el que todo se revoluciona cada vez más gracias a la tecnología, la programación se ha vuelto esencial en la capacitación laboral. Incluso saber de programación básica y algoritmos te ayuda en tu vida diaria”.
A diferencia de la mayoría de los productos de gama alta, Bright Eyes está hecho para ser modificado. Como está hecho en su totalidad con placas para circuitos, los usuarios pueden soldar directamente en ellas componentes como fotorresistores o un micrófono para que reaccione al sonido.
“Una de las primeras cosas que la gente preguntó es si podía reaccionar a la música. Así que agregamos un micrófono como incentivo adicional”, dice Hirschmann.
TWSU es descrita como una “mercería para la tecnología y la educación dedicada a ayudar a la gente a producir tecnología, no solo consumirla”. Bright Eyes es el kit más reciente con el que buscan cerrar la brecha entre la tecnología que poseemos y lo que sabemos acerca de su funcionamiento.
“Todos nos damos cuenta en algún momento de que queremos crear las cosas que nos interesan en la vida”, dice Hirschmann. “No queremos cenas de microondas, nos interesa la comida. La comida es solo un ejemplo de esa revolución de creadores”.
Hirschmann piensa que el desarrollo de los nuevos medios interactivos ha motivado el alejamiento del consumismo característico del siglo XX. “YouTube ha sido uno de los factores que ha precipitado esto”, dice. “De pronto la gente no solo estaba consumiendo medios, los estaba creando”.
Se ha atribuido a este supuesto “movimiento creador” el ser heraldo de una nueva revolución industrial, en la que se llevan a cabo talleres comunitarios de “hágalo usted mismo” que se han ido popularizando, frecuentemente conocidos como hackspaces.
“Efectivamente nos vemos como parte de la revolución creadora”, dice Hirschmann. “Pienso que los hackspaces son fenomenales, pero atienden a una comunidad muy pequeña. Si eres forastero y miras al interior, puede ser un espacio muy intimidatorio. Definitivamente no somos así”.
Hirschmann cree que su kit es más accesible, dirigido a quienes empiezan a experimentar: “Se trata en realidad de abrir las puertas al mundo de la tecnología, entender qué es. Se trata de dar lo suficiente a la gente, hacerlo lo suficientemente fácil para tentarlos a zambullirse, y esperamos que empiecen a nadar”.
TWSU dio una conferencia en un evento de “creadores” la semana pasada en Londres, junto con los creadores de Sugru, héroes locales de la revolución creadora. Daniel Hirscmann piensa que el movimiento está ganando impulso. “Somos parte de esta ola que se está formando. La revolución creadora es como un cambio de paradigmas en tu propia cabeza”

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