25 octubre 2014

En NEW YORK Tres en cuarentena por primer caso ébola.


NUEVA YORK (AP) — Funcionarios de salud deEstados Unidos destacaron que nadie en Nueva York, la ciudad más poblada de Estados Unidos, debe tener miedo pese al amplio recorrido que realizó el doctor antes de que iniciara su enfermedad. El médico tomó el metro, un taxi y acudió a una boliche después de volver a Nueva York procedente de Guinea hace una semana.

Por el contrario, las autoridades elogiaron al médico que se convirtió en el primer paciente conébola en la ciudad de Nueva York, por haber buscado asistencia inmediatamente después de mostrar los primeros síntomas.

El alcalde Bill de Blasio y el gobernador Andrew Cuomo dijeron que los habitantes de la urbe no tienen razón para estar alarmados por el diagnóstico dado a conocer el jueves. De Blasio que todos los funcionarios municipales siguieron protocolos “claros y estrictos” en la forma como manejaron el caso.

“Queremos afirmar que los neoyorquinos no tienen razón para alarmarse”, dijo De Blasio. “Los neoyorquinos no han estado expuestos (al virus) y no corren ningún peligro”.

El médico, Craig Spencer, miembro de Médicos Sin Fronteras, reportó que el jueves por la mañana presentó fiebre de 39,4 grados (100 grados Fahrenheit) y diarrea. Estaba siendo atendido en una sección aislada del Hospital Bellevue de Manhattan, un centro designado para el tratamiento del ébola.

En declaraciones a la cadena CNN el viernes por la mañana, el gobernador dijo que Spencer “se presentó por su cuenta” en el hospital cuando registró temperatura de 37.7 grados (100 Fahrenheit). El jueves por la noche doctores habían dicho que Spencer tuvo fiebre de 39,4 grados (103 Fahrenheit).

Cuomo dijo el viernes que el doctor “obviamente no tenía síntomas” cuando salió “de manera limitada”.

“Cuando eres doctor sabes que no puedes contagiar a alguien hasta que sientes síntomas”, dijo más tarde a un programa de NBC. “Sin embargo, en cuanto tuvo fiebre se presentó por su cuenta en el hospital”.

El gobernador dijo que no había motivos para temer los viajes en el metro y que él mismo lo haría el viernes.

Un pasajero dijo que se había enterado del primer caso de ébola en Nueva York cuando viajaba a su trabajo en el metro, el viernes por la mañana.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que harán otros exámenes al enfermo para confirmar el resultado inicial, enviaron a Nueva York un equipo de respuesta rápida.

El presidente Barack Obama habló con Cuomo y De Blasio el jueves por la noche y les ofreció apoyo del gobierno federal. Les pidió que estuviesen en estrecho contacto con Ron Klain, el máximo responsable nacional para la lucha contra el ébola y con funcionarios de salud pública en Washington.

Los investigadores médicos municipales están rastreando los contactos del paciente para identificar si alguno pudiera correr peligro y la encargada de Salud de la ciudad, Mary Bassett, dijo que la prometida de Spencer y dos amigos están en observación en cuarentena pero que no mostraron síntomas.

Los responsables de salud dicen que las posibilidades de que un residente en la ciudad se contagie de ébola, que se transmite a través del contacto directo con los fluidos corporales de una persona infectada, son escasas. Nadie puede contraer la enfermedad solo por estar junto a un paciente con ébola y nadie empieza a ser contagioso hasta que presenta los primeros síntomas.

Bassett dijo que la posibilidad de que los pasajeros que compartieron el viaje en metro con Spencer estén en riesgo es “casi nula”. Con todo, el local de ocio al que asistió en Brooklyn fue cerrado por precaución y su apartamento en Harlem fue acordonado. Personal del Departamento de Salud estaba frente al edificio de apartamentos la noche del jueves proporcionando información a residentes del área.

La epidemia de ébola en África occidental ha causado la muerte de unas 4.800 personas. En Estados Unidos, la primera persona a quien le diagnosticaron la enfermedad fue un liberiano que enfermó días después de llegar de visita a Dallas y falleció posteriormente, hasta ahora la única víctima fatal de la enfermedad en suelo estadounidense. Dos enfermeras que lo atendieron se infectaron y están hospitalizadas. La familia de una de ellas dijo que, desde el martes por la tarde, los médicos ya no podían detectar restos de la enfermedad en su cuerpo.

Según un calendario de actividades aproximado proporcionado por funcionarios de la ciudad, en los días anteriores a caer enfermo, Spencer salió a correr 3 millas, estuvo en el parque High Line, montó en metro y, el miércoles por la noche cogió un taxi para ir a un boliche en Brooklyn. El martes se sintió cansado y empeoró el jueves cuando él y su prometida llamaron a las autoridades para explicar sus síntomas y viajes. Técnicos de emergencias médicas totalmente equipados con trajes de protección contra el ébola se lo llevaron a Bellevue en una ambulancia rodeada de coches patrulla de la policía.

Médicos Sin Fronteras, una organización humanitaria internacional, dijo que por los consejos que da a sus miembros a la vuelta de campañas de ébola “el individuo se revisa regularmente e informa de su desarrollo de inmediato”. Quienes viajan desde Guinea, Liberia y Sierra Leona deben reportar su estado a funcionarios de salud diariamente y tomarse la temperatura dos veces al día, como hizo Spencer. El doctor limitó también su contacto directo con gente, añadieron los funcionarios.

Spencer, de 33 años, trabaja en el Hospital Presbiteriano de Nueva York adscrito a la Universidad de Columbia. El médico no había visto a ningún paciente ni había estado en el hospital desde su regreso de África, afirmó el centro asistencial en un comunicado, que lo calificó de “un humanitario consagrado” que fue a “una zona en crisis médica para ayudar a una población pobre”.

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