13 enero 2012

Colombia: condenan a paramilitar por masacre de 43 personas


 Un paramilitar fue condenado a 20 años de cárcel por la desaparición y posterior asesinato de 43 personas en una finca del noroeste del país en 1990, informó el jueves la Fiscalía General.
El Juzgado Primero Penal Adjunto del Circuito Especializado de Antioquia, con sede en la ciudad de Medellín, 250 kilómetros al noroeste de Bogotá, condenó a Luis Omar Marín Londoño, alias "Cepillo",
quien aceptó su responsabilidad en la masacre y se acogió a la figura de sentencia anticipada.
Los hechos sucedieron el 14 de enero de 1990 en el corregimiento Pueblo Bello, municipio de Turbo (Antioquia), 483 kilómetros al noroeste de la capital colombiana.
En esa fecha, dijo la Fiscalía en su página en internet, "un grupo armado irrumpió en el citado corregimiento y luego de quemar dos establecimientos comerciales se llevó a 43 personas en dos camiones hasta la finca 'Las Tangas', de propiedad de la familia Castaño Gil, ubicada en el municipio de Valencia (Córdoba)".
Posteriormente, agregó, "las víctimas todas de sexo masculino fueron torturadas y asesinadas por orden de Fidel Castaño Gil, quien las señaló de ser colaboradoras de grupos guerrilleros".
Meses después de la masacre, indicó el ente investigador, las autoridades judiciales exhumaron de una fosa común los restos óseos de seis personas que fueron identificadas de manera preliminar por sus familias. La ubicación de las 37 víctimas restantes aún se desconoce.
Alias "Cepillo" fue condenado, entre otros, por los delitos de homicidio múltiple, desaparición forzada, tortura, terrorismo y concierto para delinquir. Aunque fue condenado a 40 años, recibió una rebaja de la mitad de la sentencia por haber aceptado los cargos.
Marín Londoño se encuentra recluido en la cárcel La Merced de la ciudad de Montería, 500 kilómetros al noroeste de la capital colombiana.
Los miembros de la familia Castaño Gil --Fidel, José Vicente y Carlos-- son unos de los fundadores de las bandas paramilitares en Colombia.
Fidel (alias "Rambo") habría muerto a manos de rebeldes del Ejército Popular de Liberación (EPL) en 1994; José Vicente (alias "El Profe"), según varios ex jefes paramilitares, habría sido asesinado en 2007, y Carlos murió a manos de sus lugartenientes en 2004 tras orden impartida --al parecer-- por su hermano José Vicente.
En su momento, las autoridades de Estados Unidos solicitaron en extradición a José Vicente y Carlos Castaño por delitos relacionados con tráfico de drogas.
Acatando una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en marzo de 2009, como ministro de Defensa, el hoy presidente Juan Manuel Santos pidió perdón a los familiares de las víctimas por los "errores como los que en 1990 permitieron que ocurriera la masacre de Pueblo Bello, en la que perdieron la vida 43 pobladores a manos de paramilitares".
Manifestó que "como ministro de Defensa, en nombre del Estado de Colombia, reconozco ante ustedes, los familiares de las víctimas, y ante la comunidad internacional y nacional, la responsabilidad internacional que cabe al Estado"

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